Fragmento de Juan Solá
Y mirá si nos habré tenido fe, que hasta me animé a habitar lo inexistente para vengarme de una cotidianeidad demasiado vergonzosa como para devenir poesía. Qué es la fe, decime. Qué es la fe, sino esa misteriosa capacidad innata de contemplar lleno de certezas un futuro que nadie más parece ver. Qué es la fe, sino la nostalgia de lo imposible, algún milagro diminuto, alguna suerte inesperada, un salto de cabeza que niega las piedras que duermen en el fondo del océano; un hacer suceder, confiado en la bondad de los resultados, en lo tangible del espejismo, en la posibilidad de levantar muros con la arena hirviendo que se nos escapa entre los dedos. Y yo nos tenía fe, creéme. Por eso intento resucitarte algunas noches y algunas otras simplemente me entrego a la corriente de este río silencioso que arrastra consigo toda mi prosa y toda mi tinta. No vamos a hacer nada que nos rompa, dijimos imprudentes, ciegos de amor hollywoodense, y así nos quedamos: estáticos, quietitos, para que el león no nos coma, para que la libertad no se agote, para que los dedos no muerdan la contratapa de este libro maravilloso. Nos inyectamos una quietud venenosa y ya era tarde cuando comprendiste que yo no quería romperte, sino multiplicarte.
Fe
Épicaurbana (fragmento)
Juan Solá
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