vivir
No hay mejores momentos que aquellos en los que te sentís tan cómodo que crees que estas en tu propio paraíso, que escapas de la realidad. ¿Existe algo mejor que eso? Esos momentos te llenan tanto sentimentalmente que tu mente se vacía, no existe posibilidad alguna de reflexión en ese momento.
Hay que aprender a disfrutar cada momento como si fuera el último, como si no existiera más nada después de eso. Arriesgar, animarse aunque el miedo juegue en contra, porque el miedo no es más que una prueba que mide tus límites, tus ganas de hacer algo, prueba qué sos capaz de hacer por lo que te gusta, lo que te propones, frente a una situación límite.
A veces es difícil enfrentarse a algo cuando sabes que posiblemente pierdas, que hayan pocas posibilidades de ganar, pero si nunca se intenta, no se puede pretender ganar. De los errores de aprende, si no arriesgas, no te equivocas, por lo tanto, no aprendes.
No hay que tener miedo a dar todo de uno mismo, de entregarte completamente, de sufrir, de perder, no hay que tenerle miedo a nada, porque todo es parte de esta vida, y como es lindo convivir con los sentimientos positivos, también se puede convivir con los sentimientos negativos, solo hay que saber lograrlo, aceptando cada cosa que pasa como algo natural, algo normal y sabiendo que no va a ser la última vez que pase.
Todo depende de cada uno, un día de lluvia no es triste, madrugar no es un espanto, una pelea no es lo peor del mundo, el invierno no es la estación del año más fría, y un lunes no es tan dramático como todos acostumbran a decir. Que la lluvia sea alegre, levantarte feliz, superar una pelea, hacer que el invierno sea cálido, amar a los lunes y todo lo que pueda existir, depende de uno mismo. Nada es imposible.
Comentarios
Publicar un comentario